La Ermita de San Rafael fue fundada en 1909 gracias a la tierra donada por Francisco Orlich Ziz y el esfuerzo colectivo de la comunidad, que construyó el primer templo en honor a San Rafael Arcángel. En 1961, tras décadas de colaboración comunitaria y recaudación de fondos, se construyó el templo que sigue en pie. Hoy, en 2024, la ermita representa no solo un lugar de fe, sino también un símbolo de compromiso y unidad comunitaria que se ha mantenido durante más de cien años.