Compuesta por doce episodios de entre cuatro y ocho minutos de duración, la serie explora las historias detrás de palabras como “mae”, “¡upe!”, “pargo” e incluso “polo”. así como expresiones como “amarrar el perro” o el hábito costarricense de agregar los famosos diminutivos “tico” o “illo” a las palabras. Más que una historia de la jerga costarricense, la serie también reflexiona con humor sobre la idiosincrasia nacional del país, sus virtudes, así como sus pocos defectos perdonables.