El Bosque de Tío Víctor ofrece una experiencia única en 65 hectáreas de selva tropical protegida, incluyendo áreas forestales primarias y secundarias. Con 7 kilómetros de senderos naturales (sin concreto ni adoquines), asegura una mínima intervención ecosistémica. A lo largo de los senderos, los visitantes pueden disfrutar de cinco cascadas, ocho piscinas naturales para nadar y un manantial donde se puede observar el origen del río. También hay una plataforma de yoga en medio del bosque junto a una cascada. En la entrada del sendero, hay una recepción y baños para la comodidad de los visitantes.